Una central de ciclo combinado es un sistema de producir electricidad de modo más barato, más eficiente y con menos incidencia en la naturaleza que empleando otros combustibles fósiles. Las emisiones gaseosas a la atmósfera, el nivel de ruidos y los efluentes líquidos que generan permite cumplir con la legislación más restrictiva. Incorpora uno o varios grupos formados por una turbina de gas completada con un ciclo de vapor (caldera y turbina) que aprovecha la energía de los gases de escape. Cada grupo utiliza para su refrigeración, un circuito cerrado equipado con una torre de refrigeración, que minimiza el consumo de agua. Entre las ventajas de las centrales de ciclo combinado destacan las siguientes: - Flexibilidad. Son capaces de operar en cualquier régimen de funcionamiento, con gran rapidez de adaptación a las variaciones de carga. - Arranque rápido. Están equipadas con dispositivos que permiten tiempos de arranque muy cortos. - Diseño fiable y alta disponibilidad. El diseño está probado y, normalmente, cada grupo cuenta con redundancias del 100% en los equipos auxiliares importantes. - Alto rendimiento. Las modernas turbinas de gas y las de vapor hacen que los grupos de ciclo combinado tengan un rendimiento más elevado que el de cualquier otra central. El rendimiento global, en energía primaria, puede ser un 57% superior. - Costes de operación bajos. Como resultado de las características y optimización de los nuevos grupos, la operación es más sencilla y los costes de generación, inferiores. - Tiempo de construcción reducido. Debido a que los proyectos siguen diseños estándar, los plazos de construcción se reducen de forma muy importante. En el año 2010, las centrales de ciclo combinado sumarán el 29,1% de la capacidad de generación instalada en la Unión Europea, cuando en 1995 sólo acumulaban el 4,5%. |