El gas natural no huele. Es tan inodoro como el agua, aunque a veces, cuando se extrae del yacimiento, puede llevar algún producto químico que le confiere cierto olor. La legislación española establece que el combustible ha de ser odorizado por razones de seguridad de modo que, si se produce una fuga, el olor obre como un mecanismo de alerta ante la misma. Por ello, Reganosa incorpora a su planta de Mugardos un sistema de odorización, que actúa una vez que se ha producido la regasificación. Las sustancias que se agregan para dar olor son los mercaptanos o el tetrahidrotiofeno. |