Porque es más seguro de manejar y más fácil de transportar. Licuado, el producto tiene un volumen seiscientas veces menor que en estado gaseoso, lo que permite abaratar su traslado en barco a grandes distancias. Además, convertido en líquido, el gas ni arde ni explota, de modo que se mejora notablemente la seguridad de la navegación. La licuefacción se consigue enfriando el gas natural a 160 grados bajo cero y a presión atmosférica. Las plantas que realizan este procedimiento se encuentran situadas en la costa, cerca de los yacimientos de gas, y pueden disponer de uno o más trenes de GNL, que forman unidades independientes pero que comparten la misma terminal de embarque. |