Es el combustible fósil más limpio, de más rendimiento energético y con mejores perspectivas de crecimiento. Procede de la descomposición de restos orgánicos, que comenzaron a formar bolsas hace 250 millones de años. Se obtiene del subsuelo, donde se encuentra en cavidades formadas por rocas impermeables, mediante perforaciones. Se trata de una mezcla de hidrocarburos en la que predomina el metano (80%), y en la que también se encuentran etano, propano, pentano y butano. Su denominación pone de manifiesto que no es sometido a transformaciones químicas, sino que se consume tal cual se obtiene de la naturaleza. Su poder calorífico, o cantidad de calor que desprende en la combustión completa por unidad de volumen, es de 6,6 a 12 termias por metro cúbico. |